Donald Trump consolida su poder en el Partido Republicano con una purga de críticos en las primarias
Una década después de su primera nominación presidencial, Donald Trump sigue dominando el Partido Republicano con puño de hierro. El exmandatario estadounidense logró una victoria clave esta semana en las elecciones primarias, eliminando a rivales internos y promoviendo candidatos leales a su movimiento MAGA (Make America Great Again).
En Kentucky, el congresista Thomas Massie, uno de sus mayores críticos en la Cámara de Representantes, fue derrotado por Ed Gallrein, un exmilitar que juró obediencia total a Trump. Mientras, en Georgia, Brad Raffensperger, el secretario de Estado que se negó a manipular los resultados electorales de 2020, perdió su candidatura a gobernador.
La purga también alcanzó al senador Bill Cassidy en Luisiana, quien apenas consiguió un 25% de apoyo tras votar a favor de condenar a Trump por incitar a la insurrección del Capitolio en 2021. Los candidatos respaldados por el ex presidente arrasaron en Alabama, Indiana y otros estados, consolidando su control sobre la base republicana.
Riesgos para las elecciones de medio mandato
Aunque Trump ha logrado someter al partido a su voluntad, su estrategia podría costarle caro en los comicios legislativos de noviembre. Según The New York Times, el 68% de los votantes independientes —clave para ganar— rechaza su liderazgo, en parte por su estilo confrontativo y la crisis con Irán.
Si los republicanos pierden el control del Congreso, Trump vería limitado su poder para impulsar leyes y su influencia quedaría seriamente dañada. Mientras, el Partido Demócrata observa con atención cómo el trumpismo divide a su rival en plena carrera hacia 2024.
La venganza política de Trump no tiene precedentes en la historia reciente de EEUU, y su impacto podría definir el futuro del país.





