Trump convierte la Casa Blanca en un espectáculo de MMA para su 80º cumpleaños
Donald Trump celebra su 80º cumpleaños este domingo con un polémico evento de artes marciales mixtas (MMA) en los jardines de la Casa Blanca, un espectáculo valorado en 60 millones de dólares que ha exacerbado las divisiones en Estados Unidos. El presidente, conocido por su estilo controvertido, ha instalado una jaula de acero de 28 metros junto al Monumento a Lincoln, donde luchadores como el georgiano-español Ilia Topuria protagonizarán combates televisados.
El acto, bautizado UFC Freedom 250, fusiona su festejo personal con el 250º aniversario de la independencia de EEUU, vinculando su imagen a la identidad nacional. Mientras su predecesor, Joe Biden, optó por una celebración íntima, Trump ha elegido un despliegue estridente, respaldado por su aliado Dana White, director de la UFC. Sin embargo, la iniciativa ha sido criticada por el 51% de los estadounidenses, según una encuesta de YouGov, y ha llevado a demandas judiciales por el uso indebido de espacio público.
Polémica y rechazo
La jaula octagonal, erigida sin aprobación del Congreso, ha sido denunciada por grupos que alegan violaciones a las normas de la Casa Blanca. "Los monumentos no son para explotación privada", argumentan los demandantes. Trump, en tono burlón, respondió: "Sería tan fácil como apartar la mirada". Mientras, el césped del National Mall amaneció marcado con "8647", un mensaje antagónico que alude a su presidencia.
Celebridades como Adam Sandler y Dwayne 'The Rock' Johnson han rechazado asistir, pese a la presencia prevista de figuras como Tom Brady. El evento, financiado por empresas afines a Trump como Palantir y Lockheed Martin, refleja su esfuerzo por controlar las conmemoraciones patrias a través de su entidad Freedom 250.
A 250 años de la fundación de EEUU, la celebración evoca las advertencias de los padres fundadores sobre los riesgos del poder sin contrapesos. Mientras los combates eclipsan el 4 de julio, la polarización crece en una nación que debate los límites entre liderazgo y espectáculo.





