El presidente estadounidense, Donald Trump, ha moderado su polémica retórica sobre Groenlandia tras días de especulaciones sobre una posible anexión de la isla. Durante su participación en el Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, Trump aseguró que no recurrirá a la fuerza militar para hacerse con el territorio danés. Sin embargo, las tensiones entre EE.UU. y Europa siguen altas, especialmente después de que ocho países europeos enviaran tropas a Groenlandia en señal de apoyo a Dinamarca.
La situación se complicó cuando el Pentágono ordenó a 1.500 soldados estacionados en Alaska prepararse para un posible despliegue. Aunque oficialmente se trataba de una respuesta a las protestas en Minnesota, surgieron rumores sobre una maniobra de distracción para una invasión de Groenlandia. Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Países Bajos, Noruega, Suecia y el Reino Unido enviaron grupos de soldados al territorio autónomo, bajo el pretexto de ejercicios militares, pero con el claro mensaje de que Europa no facilitaría una anexión.
El Tratado de la Unión Europea de Lisboa de 2007 establece que, en caso de agresión armada contra un Estado miembro, los demás países deben brindar asistencia militar. Esta cláusula de defensa mutua podría activarse si EE.UU. intenta invadir Groenlandia, lo que pondría a Dinamarca bajo la protección de sus aliados europeos. Sin embargo, cualquier decisión al respecto requeriría la unanimidad del Consejo Europeo, donde países como Hungría podrían ejercer un veto.
Trump también amenazó con imponer aranceles a los países europeos que enviaron tropas a Groenlandia, aunque finalmente dio marcha atrás tras conversaciones con el secretario general de la OTAN. En respuesta, la Unión Europea convocó un Consejo Europeo de emergencia en Bruselas. Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, advirtió que la UE está preparada para aplicar contramedidas comerciales y sanciones si EE.UU. recurre a la coerción económica.
Este enfrentamiento entre EE.UU. y Europa marca uno de los momentos más tensos en las relaciones transatlánticas en años. Aunque la posibilidad de un conflicto militar parece remota, las acciones de Trump han desencadenado una crisis diplomática que podría tener consecuencias duraderas para la cooperación internacional.





