Trump enredado en el escándalo Epstein: documentos revelan nuevas claves
El presidente de EE.UU., Donald Trump, está otra vez bajo los focos por su relación con el fallecido financiero Jeffrey Epstein, tras la publicación de más de 20.000 páginas de correos y documentos que cuestionan su versión sobre los hechos.
El material, difundido por el Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, no muestra mensajes directos entre Trump y Epstein, pero sí contradice algunas declaraciones del mandatario.
Trump ha asegurado que cortó lazos con Epstein en 2004, antes de que este fuera condenado por prostitución de menores. Sin embargo, en un correo de 2019, Epstein afirmó que Trump "sabía de ello" y que visitó su casa "muchas veces" en ese periodo.
"Soy quien puede hundirlo"
Epstein, que se suicidó en prisión en 2019, escribió en 2018 que tenía información comprometedora sobre Trump: "Soy quien es capaz de hundirlo". También mencionó propiedades y préstamos del entonces presidente, sugiriendo que conocía detalles financieros sensibles.
En 2015, ofreció a un periodista fotos de Trump "con chicas en bikini" en su cocina, aunque nunca las entregó. Según el reportero, Epstein le contó que Trump estaba tan distraído mirando a mujeres en una piscina que se golpeó contra una puerta de cristal.
Críticas privadas
Los documentos revelan que Epstein describió a Trump como "asqueroso", "demente" y "peor en la vida real". En un mensaje a la exasesora de Obama Kathryn Ruemmler, escribió: "Sé lo sucio que es Donald".
También se refirió a él como "rayano en la locura" en un intercambio con el economista Larry Summers, añadiendo: "Vuestro mundo no entiende lo tonto que es en realidad".
Andrés, más comprometido
El ex príncipe Andrés de Inglaterra sale peor parado en los nuevos documentos. Un correo de 2011 contradice su afirmación de que cortó relación con Epstein en 2010. Además, Epstein confirmó en un mensaje que Andrés sí conoció a Virginia Giuffre, la mujer que lo acusó de abuso sexual.
Conclusión
Los archivos no prueban implicación directa de Trump en los delitos de Epstein, pero refuerzan las dudas sobre su transparencia y la veracidad de sus declaraciones. Mientras, la presión para desclasificar más documentos sigue creciendo.





