El estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más estratégicas del mundo, permanece completamente abierto tras el anuncio conjunto del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Seyed Abbas Araghchi. Este acuerdo se produce en medio de un frágil alto el fuego en la región y representa un gesto de distensión entre ambos países, históricamente enfrentados.
Trump aseguró que el paso de buques comerciales por el estrecho está libre de obstáculos, mientras que Araghchi confirmó que Irán garantiza el libre tránsito durante el período de tregua. Este anuncio se vincula directamente con el cese de hostilidades en el Líbano, donde ambas naciones mantienen influencia.
Medios internacionales interpretaron las declaraciones de Trump como una señal de acercamiento hacia Irán, especialmente después de que el mandatario estadounidense agradeciera públicamente las acciones del país persa. Además, Trump reiteró su compromiso de avanzar hacia el fin de la guerra y anunció que las negociaciones de paz se reanudarán en Islamabad.
Sin embargo, el presidente norteamericano advirtió que el bloqueo naval de Estados Unidos contra Irán permanecerá vigente hasta que las conversaciones entre Washington y Teherán concluyan por completo. También reveló que Irán está retirando todas las minas marinas con ayuda estadounidense, un proceso que, según Trump, debería ser rápido debido al avanzado estado de las negociaciones.
En un giro adicional, Trump afirmó que Estados Unidos ha prohibido a Israel bombardear el Líbano, una medida que busca evitar un recrudecimiento del conflicto en la región. Este anuncio refleja los esfuerzos de Washington por mantener la estabilidad mientras se avanza hacia un acuerdo definitivo.
El estrecho de Ormuz sigue siendo un punto crítico para el comercio global, ya que por él transita cerca del 20% del petróleo mundial. Su apertura completa podría aliviar tensiones económicas y políticas en un momento clave para Oriente Medio.





