Trump rechaza oferta iraní mientras tensiones nucleares y crisis petrolera amenazan a EE.UU.
Donald Trump mantiene su pulso con Irán tras rechazar una propuesta del régimen chiíta que ofrecía reabrir el estratégico estrecho de Ormuz a cambio de mantener su programa nuclear. La negativa del presidente estadounidense, respaldada por su equipo de seguridad nacional, eleva el riesgo de una nueva escalada en Medio Oriente y pone bajo presión los precios globales del petróleo, afectando directamente a las familias británicas.
El gobierno iraní, liderado por el ayatolá Mojtaba Khamenei, insistió en que no abandonará su desarrollo de armamento atómico, usando el control del estrecho —por donde pasa el 20% del crudo mundial— como moneda de negociación. Sin embargo, Trump exige el desmantelamiento total del programa nuclear, la liberación sin condiciones de Ormuz y el fin del apoyo a grupos militantes como Hezbollah.
Diplomacia bajo fuego
En una reunión de dos horas en la Casa Blanca, Trump analizó la propuesta junto a su vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el enviado especial Steve Witkoff. Aunque el mandatario aún apuesta por la vía diplomática, Rubio dejó claro el rechazo de Washington: "Si ‘abrir el estrecho’ significa pedir permiso a Irán o pagar rescates, eso no es una solución".
Irán, por su parte, busca respaldo internacional. Su canciller, Abbas Araqchi, viajó a Moscú para asegurar el apoyo de Vladimir Putin y a Pakistán, donde pidió al primer ministro Shehbaz Sharif que medie con EE.UU. Pero Trump, aunque valora a Sharif, ya tachó la oferta de "insuficiente".
Elecciones y petróleo en juego
La crisis impacta directamente en la economía estadounidense, con el precio de la gasolina y los alimentos en alza debido al bloqueo de Ormuz. Este malestar podría costarle a Trump votos clave en las elecciones de medio término, donde los republicanos arriesgan perder el control del Congreso.
Mientras el Pentágono actualiza opciones militares para forzar la apertura del estrecho, el gobierno insiste en agotar las negociaciones telefónicas. Pero el reloj corre: si Irán no cede, mayo podría marcar el punto de no retorno hacia un conflicto abierto. "No podemos permitir que se salgan con la suya", advirtió Rubio. La pregunta ahora es cuánto más aguantarán los ciudadanos antes de que la diplomacia dé paso a la fuerza.




