Donald Trump ha vuelto a tensar las relaciones con la OTAN, amenazando incluso con la posible salida de Estados Unidos de la alianza militar. Este miércoles, el presidente estadounidense se reunió en la Casa Blanca con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, en un intento por reducir las fricciones tras la crisis con Irán y el descontento con varios socios europeos.
El encuentro llega en medio de fuertes críticas de Trump hacia la organización, a la que acusa de no haber apoyado su exigencia de intervenir para reabrir el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el comercio energético que Irán cerró recientemente, elevando la tensión regional y los precios del gas.
Antes de la reunión, la portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, endureció el tono al afirmar que "la OTAN fue puesta a prueba y fracasó". Además, señaló que la organización "le ha dado la espalda al pueblo estadounidense", destacando que Estados Unidos ha sido el principal financiador de la defensa aliada.
La posibilidad de una salida estadounidense de la OTAN no ha sido descartada. Leavitt advirtió que Trump podría abordar este tema directamente con Rutte, dejando abierta la puerta a una escalada en las tensiones. Sin embargo, esta amenaza enfrenta un obstáculo legal, ya que en 2023 el Congreso aprobó una ley que impide a cualquier presidente retirar a Estados Unidos de la alianza sin autorización parlamentaria.
Las críticas de Trump no son nuevas. El republicano lleva años reprochando a los aliados que no gastan lo suficiente en defensa y ha cuestionado la utilidad de proteger a países que no asumen una mayor carga militar. Esta postura se ha visto agravada por decisiones recientes de socios como España y Francia, que restringieron el uso de su espacio aéreo y bases militares para operaciones estadounidenses en la guerra con Irán.
A pesar de las tensiones, algunos republicanos han salido en defensa de la OTAN. El senador Mitch McConnell recordó el apoyo aliado tras los atentados del 11 de septiembre y pidió a Trump que sea "claro y coherente" en su estrategia, advirtiendo que alimentar agravios con aliados no beneficia a los intereses del país.
La reunión entre Trump y Rutte no solo medirá la relación personal entre ambos, sino también hasta dónde está dispuesto a llegar el presidente en su pulso con la OTAN. La crisis abierta por Irán podría acelerar un deterioro que ya venía gestándose desde hace meses, poniendo en riesgo la estabilidad de una alianza clave para la seguridad global.





