El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado con destruir las instalaciones eléctricas, petroleras y desalinizadoras de Irán, incluida la estratégica isla de Jark, si no se alcanza pronto un acuerdo con el país persa y se reabre el estrecho de Ormuz. En un mensaje contundente, Trump aseguró que su gobierno mantiene "conversaciones serias" con un "nuevo y más razonable régimen" iraní, pero advirtió que, de no llegar a un entendimiento, las represalias serán severas.
Trump afirmó que, aunque se han logrado "grandes avances" en las negociaciones, es probable que no se alcance un acuerdo rápidamente. "Si el estrecho de Ormuz no se abre inmediatamente, concluiremos nuestra querida estancia en Irán destruyendo por completo todas sus centrales eléctricas, pozos petrolíferos y la isla de Jark", declaró el mandatario estadounidense.
El estrecho de Ormuz, un paso clave para el transporte mundial de petróleo, ha estado cerrado a la navegación, lo que ha generado tensiones internacionales. Trump también mencionó que las plantas desalinizadoras podrían ser objetivo de ataques, algo que hasta ahora habían evitado "deliberadamente". Estas medidas, según el presidente, serían una represalia por las acciones del antiguo régimen iraní durante sus "47 años de reinado del terror".
Por su parte, las autoridades iraníes han negado que existan contactos directos con el Gobierno de Estados Unidos y han cuestionado la sinceridad de Trump en las negociaciones. Esmaeil Baqaei, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, reconoció que ha habido comunicaciones a través de terceros, pero criticó que las propuestas iniciales de Washington no son razonables.
Esta escalada en las tensiones entre ambos países pone en riesgo la estabilidad regional y podría tener graves consecuencias para el suministro mundial de energía. La comunidad internacional observa con preocupación el desarrollo de estos eventos, mientras las amenazas de Trump aumentan la presión sobre el régimen iraní.





