Trump amenaza a Canadá con aranceles del 100% si se acerca a China en un explosivo giro comercial
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha lanzado una bomba comercial contra Canadá: impondrá aranceles del 100% a todos sus productos si Ottawa fortalece sus lazos económicos con China. La advertencia, hecha este viernes, marca un nuevo capítulo en la creciente tensión entre Washington y sus aliados, mientras Trump endurece su discurso geopolítico en pleno año electoral.
"Si Canadá firma cualquier acuerdo significativo con China, les aplastaremos económicamente", habría dicho Trump en privado, según fuentes cercanas a la Casa Blanca. La amenaza llega en medio de críticas a los miembros de la OTAN por no invertir lo suficiente en defensa y después de que el mandatario arremetiera contra Europa por su dependencia energética y políticas migratorias.
Stephen Miller, uno de los asesores más cercanos a Trump, amplificó el mensaje en una entrevista con Fox News: "Europa se está suicidando con regulaciones absurdas, energía verde ineficiente y una defensa patética que siempre ha dependido de nosotros". El funcionario también celebró el controvertido acuerdo sobre Groenlandia, que según él, "Estados Unidos consiguió sin pagar un centavo".
Reacción en cadena
La advertencia a Canadá no es un hecho aislado. Esta semana, Trump desató una tormenta diplomática al menospreciar el papel de los aliados de la OTAN en Afganistán, llamándolos "ineficientes" y "prescindibles". Las declaraciones provocaron indignación en Europa, con el primer ministro británico, Keir Starmer, tachándolas de "insultantes y espantosas".
El pulso comercial con Canadá podría tener consecuencias globales. Ottawa ha mantenido una relación económica estrecha con China, especialmente en sectores como la energía y la tecnología. Si Trump cumple su amenaza, los precios de productos como el petróleo, el aluminio o la madera podrían dispararse, afectando a consumidores en ambos lados de la frontera.
¿Jaque al libre comercio?
Analistas ven en esta movida una estrategia para forzar a Canadá a alinearse con EE.UU. frente a China, en plena guerra tecnológica y comercial. Sin embargo, también podría fracturar aún más las relaciones dentro de la OTAN, ya debilitadas por las exigencias de Trump de que los miembros aumenten su gasto militar al 5% del PIB.
Mientras tanto, Europa sigue en alerta. Tras los aranceles del 10% impuestos (y luego retirados) a varios países de la Alianza Atlántica esta semana, muchos temen que Trump use la economía como arma política en los meses previos a las elecciones. Canadá, por ahora, guarda silencio. Pero con una economía tan entrelazada con la de su vecino del sur, el próximo movimiento de Ottawa podría definir el futuro del comercio en Norteamérica.





