Donald Trump, el expresidente de Estados Unidos, ha vuelto a cuestionar la legitimidad de los sistemas electorales de su país, asegurando sin pruebas que las elecciones de 2020, en las que fue derrotado por Joe Biden, estuvieron "amañadas". Durante un discurso en la Casa Blanca el jueves por la noche, Trump lanzó una serie de acusaciones contra China, afirmando que el gigante asiático perpetró "la mayor vulneración de datos electorales de la historia", obteniendo ilegalmente información de 220 millones de votantes estadounidenses.
Según Trump, China habría accedido a nombres, direcciones, números de teléfono y afiliaciones políticas, datos que podrían usarse para promover el fraude electoral. Estas declaraciones prometen generar tensiones entre Washington y Pekín, especialmente en un contexto de creciente rivalidad entre las dos potencias.
Llama la atención que Trump haya pasado por alto a Rusia, país que en el pasado fue acusado de interferir en las elecciones estadounidenses para beneficiarlo. En cambio, centró sus críticas en China y en la "vulnerabilidad" del sistema de votación electrónica, calificándolo de "catastróficamente por debajo" de los estándares necesarios para evitar manipulaciones.
El magnate republicano también anunció su apoyo a un proyecto de ley que busca endurecer los requisitos de identificación en las urnas. La iniciativa, denominada "Salvemos Estados Unidos", se encuentra actualmente en el Senado. Trump advirtió que "sin elecciones libres y justas, pierdes el país", señalando que este tema debe abordarse con urgencia.
Además, durante su discurso de media hora, Trump mencionó documentos desclasificados de la CIA que, según él, prueban que Hugo Chávez y Nicolás Maduro llevaron a cabo un "complot específico" para favorecer al "corrupto régimen de Venezuela".
Cabe destacar que varias cadenas de televisión, como ABC, NBC y CNN, decidieron no transmitir en directo el discurso de Trump, aunque lo ofrecieron en plataformas de streaming. El expresidente interpretó esta decisión como parte de un "complot" de los medios en su contra.
En un contexto en el que las elecciones de medio término se acercan y los sondeos no favorecen al proyecto político de Trump, sus declaraciones reflejan una estrategia para mantener su influencia en el Partido Republicano y cuestionar la credibilidad del sistema electoral estadounidense. Sin embargo, las acusaciones carecen de evidencia contundente, lo que podría generar más polarización en el país.

