El Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Dominicana está bajo escrutinio tras revelarse que una resolución ministerial podría estar violando las normas establecidas en la Ley Orgánica del MIREX y su Reglamento de la Carrera Diplomática. Este hecho pone en entredicho el principio de jerarquía normativa, considerado fundamental en el sistema jurídico dominicano, y ha generado tensiones entre funcionarios diplomáticos y autoridades gubernamentales.
La controversia gira en torno a dos conceptos clave dentro de la carrera diplomática: la alternancia y la rotación. La alternancia, definida en el artículo 56 del Reglamento de la Carrera Diplomática, establece que los funcionarios deben dividir su tiempo entre el servicio interno en la Cancillería y el servicio exterior en misiones diplomáticas o consulares. Este sistema busca garantizar una renovación constante del personal en ambos ámbitos. Según el artículo 57, la permanencia en el exterior solo puede extenderse hasta dos años en casos excepcionales y con autorización expresa del Poder Ejecutivo.
Por otro lado, la rotación, detallada en el artículo 58, permite que los funcionarios sean trasladados de una misión diplomática u oficina consular a otra, o incluso a diferentes áreas dentro de la Cancillería. Sin embargo, la Ley Orgánica del MIREX especifica que los Jefes de Misiones Diplomáticas y Oficinas Consulares solo pueden ser designados, removidos o trasladados por decisión directa del Poder Ejecutivo, tal como lo establece el párrafo II del artículo 70.
El conflicto surge porque una reciente resolución ministerial intentó modificar estos procedimientos, lo que colocaría a una norma de menor jerarquía por encima de una Ley Orgánica y su reglamento. Esto viola el principio de jerarquía normativa, que garantiza que las normas de menor rango no puedan contravenir ni modificar aquellas de mayor autoridad, como lo son las leyes y decretos presidenciales.
Funcionarios cercanos al caso han señalado que esta medida podría generar desorganización dentro del Ministerio de Relaciones Exteriores, además de afectar la estabilidad de los miembros de la carrera diplomática. También se teme que esta situación pueda sentar un precedente peligroso para otros ministerios e instituciones públicas.
Las implicaciones de este caso podrían extenderse más allá del ámbito diplomático, afectando la credibilidad del sistema normativo dominicano. Aunque aún no se han anunciado medidas concretas, se espera que el Poder Ejecutivo intervenga para clarificar la situación y garantizar el cumplimiento de la Ley Orgánica del MIREX y su reglamento. Mientras tanto, el tema sigue generando debates tanto dentro como fuera de la Cancillería, con funcionarios diplomáticos exigiendo que se respeten las normas establecidas.
