Toyota sufre su peor racha en décadas: ventas globales en picado por la guerra y el freno de China
El gigante automotriz Toyota enfrenta su peor crisis en años, con ventas globales cayendo por tercer mes consecutivo. En abril, la compañía vendió un 3,7% menos que en 2023, alcanzando apenas 902.015 unidades. La guerra en Oriente Medio y el desplome de la demanda en China están golpeando duramente al mayor fabricante de coches del mundo.
Exportaciones a Oriente Medio se hunden un 92%
El golpe más brutal llegó desde Oriente Medio, donde las ventas se desplomaron un 92% en abril, con solo 2.418 vehículos entregados. Normalmente, la región compra entre 500.000 y 600.000 unidades al año, pero el conflicto ha paralizado las rutas de envío. Toyota ya planea recortar 83.000 vehículos más de su producción internacional para ajustarse al caos logístico.
China, otro frente rojo
En China, las ventas cayeron un 25%, agravando la crisis. Los compradores prefieren marcas locales de coches eléctricos, dejando atrás a los modelos japoneses. Aunque Toyota atribuye parte de la caída a un efecto estadístico (por las compras anticipadas en 2023), la realidad es que pierde terreno frente a rivales como BYD y Geely.
La industria japonesa, en apuros
No es solo Toyota. Honda y Nissan también registraron bajas del 7,9% y 7,6%, respectivamente. Los tres gigantes nipones luchan contra problemas compartidos: cadenas de suministro rotas, precios de materias primas disparados y mercados clave en retroceso.
Beneficios bajo mínimos
Toyota prevé un beneficio operativo de 3 billones de yenes (18.800 millones de dólares) para 2027, muy por debajo de los 3,8 billones del año pasado. La guerra y los costes de producción amenazan con empeorar las cifras. Sus proveedores ya alertan de posibles faltantes de piezas críticas.
Una tormenta perfecta
Lo que empezó como un problema logístico se ha convertido en una crisis global. La dependencia de rutas comerciales inestables y la feroz competencia en China podrían marcar el inicio de un cambio radical en la industria. Si la situación no mejora, Toyota y otras automotrices japonesas tendrán que reinventarse o perder aún más terreno.





