Una poderosa tormenta invernal, bautizada como Fern, amenaza con paralizar el sur y el este de Estados Unidos esta semana, provocando acumulaciones históricas de hielo y nieve. Las autoridades meteorológicas han advertido que el fenómeno podría causar cortes de energía masivos, bloqueos viales y cancelaciones de vuelos en una extensa región que abarca desde Texas hasta las Carolinas y Tennessee.
El Servicio Meteorológico Nacional (NWS) ha emitido alertas de tormenta invernal para gran parte del país, señalando que las condiciones comenzarán a deteriorarse desde la noche del jueves 22 de enero y alcanzarán su punto más crítico entre el viernes 23 y el lunes 26 de enero. Las ciudades más afectadas incluyen Dallas, Atlanta, Charlotte, Oklahoma City y Little Rock, donde se esperan interrupciones en servicios esenciales y dificultades de movilidad.
Esta tormenta no tiene precedentes recientes. Según datos recopilados, el último evento comparable ocurrió en febrero de 1994, cuando una tormenta de hielo dejó a millones sin electricidad y paralizó el sureste del país durante días. Fern podría superar esos niveles, con acumulaciones de hielo que podrían alcanzar más de 2,5 centímetros (1 pulgada) en algunas zonas, derribando tendidos eléctricos y árboles.
El NWS ha instado a los residentes a prepararse para condiciones extremas, comparables a las de un huracán. Se recomienda tener suministros básicos, como alimentos no perecederos, agua potable, ropa de abrigo y sistemas de calefacción alternativos. Además, los expertos sugieren proteger tuberías expuestas y podar árboles cercanos a propiedades para evitar daños.
Las principales aerolíneas han anunciado posibles cancelaciones y desvíos en rutas hacia y desde las áreas afectadas, mientras que las autoridades han aconsejado evitar desplazamientos innecesarios durante el fin de semana. Las autopistas principales, como la I-20 y la I-10, podrían volverse intransitables debido al hielo y la nieve.
El impacto de Fern podría prolongarse más allá de la tormenta inicial, ya que se espera la llegada de una masa de aire ártico que mantendrá las temperaturas bajo cero durante días. En algunas zonas del norte de Texas, el termómetro podría permanecer por debajo del punto de congelación durante 90 horas consecutivas, prolongando el riesgo de cortes de energía y dificultades en la infraestructura.
Las autoridades federales y estatales han activado planes de emergencia para responder a incidentes relacionados con la caída de árboles, bloqueos viales y cortes en el suministro de agua potable. Las empresas eléctricas han advertido que la restauración del servicio podría demorar varios días en casos graves.
El seguimiento del fenómeno se mantiene en tiempo real a través de canales oficiales y redes sociales, donde el NWS publicará actualizaciones periódicas. La colaboración entre autoridades y población será clave para minimizar los efectos de esta tormenta histórica y garantizar la seguridad de millones de residentes.





