Una potente tormenta invernal se abate sobre el noreste de Estados Unidos, amenazando con paralizar ciudades clave como Nueva York, Boston y Filadelfia. La tormenta, catalogada como una "bomba ciclónica", trae consigo ventiscas, fuertes nevadas y ráfagas de viento de hasta 90 km/h, lo que podría causar graves interrupciones en el transporte, cortes de electricidad y caos generalizado.
Los meteorólogos advierten que la tormenta intensificará rápidamente a partir del domingo, alcanzando su punto más crítico entre la noche y la madrugada del lunes. Se pronostica que algunos estados recibirán más de 30 centímetros de nieve, especialmente en áreas cercanas a la Interestatal 95, desde Filadelfia hasta Boston. Esta podría ser la primera vez en más de cinco años que Nueva York recibe tal cantidad de nieve en un solo evento.
Las autoridades locales ya han tomado medidas ante la emergencia. Nueva Jersey, Nueva York y Pensilvania han declarado estados de emergencia, mientras que las ciudades han desplegado equipos de limpieza de nieve y abierto centros de calefacción para proteger a los residentes. El alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, ha advertido que las condiciones podrían superar las de la tormenta invernal del mes pasado, que dejó casi 30 centímetros de nieve.
El impacto en los viajes será severo. Más de 6.000 vuelos han sido cancelados, y se esperan retrasos y cierres en aeropuertos importantes como el John F. Kennedy y el Logan de Boston. Las carreteras también serán peligrosas, con autoridades recomendando evitar desplazamientos innecesarios. Además, las fuertes ráfagas de viento y la nieve húmeda podrían causar la caída de ramas y cortes de electricidad en amplias zonas.
La costa este también enfrenta riesgos adicionales, como inundaciones costeras debido a la marejada ciclónica. Delaware, Nueva Jersey y Long Island podrían ver niveles de agua significativamente altos durante las mareas altas, agravando aún más la situación.
La tormenta, que afectará desde Delaware hasta Nueva Inglaterra, está siendo monitoreada de cerca por las autoridades. Gobernadores como Kathy Hochul de Nueva York han instado a los residentes a mantenerse alerta y preparados.
Aunque la tormenta comenzará a remitir el lunes por la tarde, sus efectos podrían persistir en algunas áreas hasta la noche. Este evento climático extremo es un recordatorio de la fuerza de la naturaleza y su capacidad para trastocar la vida cotidiana en cuestión de horas.





