Un hombre armado abrió fuego en la zona arqueológica de Teotihuacán, México, dejando una turista canadiense muerta y 13 personas heridas, entre ellas varios extranjeros. El atacante, identificado como Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, ingresó al recinto con un revólver, municiones y un cuchillo sin ser detectado, evidenciando graves fallas de seguridad en uno de los sitios turísticos más importantes del país.
El tiroteo ocurrió este lunes en las famosas pirámides del Sol y la Luna, la segunda zona arqueológica más visitada de México, ubicada a unos 50 kilómetros de la Ciudad de México. Jasso Ramírez, un nostálgico de la matanza de Columbine, llevaba consigo imágenes relacionadas con el tiroteo escolar estadounidense y había planificado el ataque durante semanas, según la Fiscalía del Estado de México. Tras ser neutralizado por la policía con un disparo en la pierna, el atacante se suicidó.
El incidente ha encendido las alarmas sobre la seguridad en los destinos turísticos mexicanos, especialmente a pocas semanas del inicio de la Copa Mundial de Fútbol, que atraerá a millones de visitantes. La presidenta Claudia Sheinbaum admitió que no hay arcos de seguridad en los sitios arqueológicos, medida que ahora será implementada junto con el aumento de la presencia policial y la instalación de detectores.
Expertos en seguridad han señalado que este tipo de crímenes no son comunes en México, pero reflejan un patrón preocupante de violencia cada vez más visible en espacios públicos y turísticos. Además, el uso de armas de fuego en homicidios ha aumentado un 300% en la última década, con el 70% de las armas provenientes de Estados Unidos, según cifras oficiales.
El ataque ha tenido un impacto inmediato en el turismo, una de las principales fuentes de ingresos del país. La zona arqueológica, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, permanecerá cerrada hasta nuevo aviso, afectando a cientos de trabajadores locales que dependen del complejo para su subsistencia.
Las autoridades han anunciado una inversión de 30 millones de pesos (1,4 millones de euros) para mejorar la seguridad en la zona, aunque expertos advierten que estas medidas son insuficientes frente a un problema estructural de violencia y falta de control sobre el comercio ilegal de armas. El incidente en Teotihuacán se suma a otros recientes episodios de inseguridad en destinos turísticos mexicanos, poniendo en riesgo la imagen internacional del país en un momento crucial.





