Las tensiones entre Estados Unidos e Irán podrían descarrilar una nueva ronda de conversaciones de paz programada para esta semana en Pakistán, después de que Teherán amenazara con no asistir. El conflicto escaló cuando Washington interceptó un barco con bandera iraní cerca del estratégico Estrecho de Ormuz.
Fuentes cercanas a las negociaciones confirmaron que la reunión, que buscaba aliviar las crecientes fricciones entre ambos países, ahora pende de un hilo. El incidente marítimo ocurrido el fin de semana reactivó las hostilidades, con Irán acusando a EE.UU. de "piratería" y advirtiendo consecuencias.
Este sería el segundo intento de diálogo directo en menos de un mes, tras meses de escalada por el programa nuclear iraní y las sanciones occidentales. El Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo mundial, sigue siendo un polvorín geopolítico.
Expertos alertan que, si las conversaciones se cancelan, podría reiniciarse una peligrosa espiral de provocaciones. Mientras, Pakistán, país anfitrión, intenta mediar para salvar el proceso. La comunidad internacional observa con preocupación, consciente de que un fracaso diplomático tendría repercusiones globales.





