La lujosa mansión de un narcotraficante mexicano en Punta del Este será subastada tras su condena a cadena perpetua en EE.UU.
La opulenta propiedad de Gerardo González Valencia, cuñado del fallecido capo mexicano "El Mencho", líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), será rematada en Uruguay el próximo 5 de febrero. La mansión, valorada inicialmente en USD 680.000, fue incautada por el Estado uruguayo tras la condena de González Valencia por lavado de dinero y narcotráfico.
Ubicada en el exclusivo barrio Parque del Golf de Punta del Este, la residencia "Quincho Grande" cuenta con 15.000 metros cuadrados de terreno, piscina, canchas de tenis y fútbol, y una lujosa estructura de 1.000 metros cuadrados. Sin embargo, años de abandono han dejado la propiedad en deterioro.
González Valencia, alias "Lalo", era uno de los líderes de "Los Cuinis", el brazo financiero del CJNG. Vivió en Uruguay durante varios años, donde inscribió a sus hijos en un colegio privado, antes de ser detenido en 2016 y extraditado a Estados Unidos. En 2023, fue sentenciado a cadena perpetua por narcotráfico.
De safaris a la cárcel: la caída del testaferro
El narcotraficante, conocido por su estilo de vida extravagante —viajes a safaris, mundiales y Europa— lavó cerca de USD 10 millones en Uruguay, según investigaciones. Su captura ocurrió a las puertas del colegio de sus hijos en Montevideo. Durante su encarcelamiento, se vinculó con el mafioso italiano Rocco Morabito, quien escapó de una prisión uruguaya en 2019.
La subasta, organizada por la Junta Nacional de Drogas de Uruguay, incluye también tres terrenos cerca del aeropuerto de Laguna del Sauce, con un precio base de USD 80.000 cada uno. Los compradores deberán asumir deudas pendientes, incluidos USD 200.000 en impuestos atrasados de la mansión.
Fiestas clandestinas y amenazas
Aún bajo custodia estatal, la propiedad fue escenario de una fiesta clandestina durante la pandemia en 2021. González Valencia también amenazó al entonces ministro del Interior uruguayo, Eduardo Bonomi, prometiendo "colgarlo del puente más alto del país".
El remate marca el epílogo de un capítulo oscuro en Punta del Este, donde el lujo y el crimen se entrelazaron bajo la sombra de uno de los carteles más peligrosos del mundo.





