El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evitó este miércoles por la noche un revés significativo en el Senado que habría limitado su capacidad para ordenar nuevas acciones militares en Venezuela. Dos senadores republicanos cambiaron su voto en el último momento, salvando a Trump de una medida que habría requerido el consentimiento del Congreso antes de cualquier operación en el país sudamericano. Este giro político ocurre tras la controvertida operación militar que llevó al presidente venezolano, Nicolás Maduro, y a su esposa, Cilia Flores, a Estados Unidos para ser juzgados por narcotráfico y terrorismo.
El proyecto de ley, conocido como Resolución sobre Poderes de Guerra, había ganado impulso la semana pasada cuando los senadores Josh Hawley (Misuri) y Todd Young (Indiana) se unieron a los demócratas y otros tres republicanos para apoyar la iniciativa del senador Tim Kaine (Virginia). Sin embargo, tras intensas presiones de la Casa Blanca, ambos dieron marcha atrás, dejando la votación empatada a 50. El vicepresidente J. D. Vance tuvo que intervenir para desempatar y bloquear la ley.
La Constitución estadounidense establece que el presidente necesita la aprobación del Congreso para emprender acciones militares. Trump argumentó que la captura de Maduro fue una operación policial, no militar, y por ello no requirió autorización legislativa. “No tenemos tropas sobre el terreno. No estamos lanzando operaciones militares allí”, declaró el líder republicano en el Senado, John Thune, defendiendo la postura de la Casa Blanca.
El rechazo a la ley representa una victoria política para Trump, quien enfrenta crecientes tensiones dentro de su propio partido. La semana pasada, el presidente reaccionó con furia tras la deserción de cinco senadores republicanos, amenazando con vetar su reelección y acusándolos de debilitar la seguridad nacional. “Nunca jamás deberían volver a ser reelegidos”, escribió en su red social, Truth.
El secretario de Estado, Marco Rubio, jugó un papel clave en convencer a los senadores díscolos, asegurándoles que cualquier acción futura en Venezuela cumplirá con la Constitución. Estas garantías, sumadas a una llamada personal de Trump, fueron suficientes para persuadir a Hawley de cambiar su voto.
De haber seguido adelante, la ley habría pasado a la Cámara de Representantes, donde los republicanos tienen una mayoría mínima. Sin embargo, es poco probable que Trump hubiera permitido que se convirtiera en ley, dado su firme rechazo a limitar sus poderes como comandante en jefe. Este episodio subraya las tensiones internas en el Partido Republicano y el creciente desafío a la autoridad de Trump en el Congreso.
El bloqueo de la ley consolida el control de Trump sobre la política exterior estadounidense en Venezuela, pero también evidencia las crecientes divisiones dentro de su partido. Mientras el presidente insiste en actuar sin restricciones, algunos de sus aliados políticos buscan imponer límites a su poder en una coyuntura crítica para la política exterior y la seguridad nacional.




