Rusia propone alianza alimentaria con BRICS ante crisis global por conflicto en Medio Oriente
Moscú advierte que la escalada en Medio Oriente podría desencadenar una crisis alimentaria mundial, con cosechas reducidas a la mitad y 673 millones de personas en riesgo de hambre. Alexander Maslennikov, alto funcionario del Consejo de Seguridad ruso, urgió a crear reservas estratégicas de alimentos junto a los países BRICS y exrepúblicas soviéticas para mitigar el impacto.
El bloqueo del estrecho de Ormuz, ruta crítica para el transporte de fertilizantes, ya ha interrumpido un tercio del suministro global. "La cooperación con aliados como la Unión Euroasiática y el BRICS es vital", declaró Maslennikov, subrayando que Rusia —principal exportador de trigo— busca aumentar sus ventas agrícolas un 50% para 2030.
El Kremlin, que hoy recibe al presidente indonesio Prabowo Subianto, ve la crisis como una oportunidad para expandir su influencia en mercados de África, Asia y Latinoamérica. Sin embargo, organismos como el Banco Mundial alertan sobre un inevitable encarecimiento de los alimentos debido al alza en los precios de energía y fertilizantes.
Mientras Egipto —miembro BRICS— lidera las importaciones de trigo ruso, Moscú también negocia con China e India. La propuesta de reservas conjuntas marca un nuevo frente en la estrategia geopolítica del país, que ya controla el 20% del mercado global de fertilizantes pero enfrenta límites para incrementar su producción.
Contexto explosivo
El conflicto ha paralizado envíos por el Golfo Pérsico, donde transita el 30% del petróleo mundial. Con inflación disparada en Occidente y cosechas en peligro, la ONU prevé récords de hambre este año. Rusia, en una posición privilegiada pero vulnerable, juega sus cartas para convertir la crisis en ventaja.





