Rusia pierde terreno en Ucrania y sufre bajas récord mientras Kiev intensifica su contraofensiva
Por primera vez desde 2024, las tropas rusas no solo han dejado de avanzar en Ucrania, sino que han perdido territorio en medio de una creciente escasez de reclutas y bajas insostenibles. Según datos recientes, en abril Moscú retrocedió en la región de Zaporiyia, cediendo entre 113 y 115 kilómetros cuadrados, mientras las fuerzas ucranianas mantienen la resistencia en ciudades clave como Chásiv Yar.
El Gobierno de Kiev ha adoptado una estrategia clara: infligir a Rusia al menos 50.000 bajas mensuales (muertos y heridos) para debilitar su capacidad de reclutamiento y forzar una negociación. Las cifras ya se acercan a ese objetivo, con 35.000 pérdidas rusas en marzo y abril, según estimaciones del Ministerio de Defensa británico. "Registramos un déficit de entre 1.000 y 3.000 soldados al mes en el bando ruso", advierte Andrii Ordynovych, experto del Ukrainian Freedom Fund.
Ataques a la retaguardia rusa
Más allá del frente, Ucrania ha golpeado la infraestructura energética de Rusia, reduciendo su producción de crudo en 460.000 barriles diarios respecto a 2025. Los ataques a refinerías se duplicaron este año, afectando a 16 instalaciones y recortando las exportaciones rusas de derivados del petróleo en 340.000 barriles diarios solo entre marzo y abril.
Aunque Kiev gana terreno con tácticas occidentales —más flexibles que el rígido modelo soviético—, los expertos descartan un fin inmediato de la guerra. "Si esta dinámica continúa, podríamos estar ante el inicio de un proceso que lleve a una negociación favorable para Ucrania", señala Ordynovych. Mientras, el presidente Zelenski insiste en que la clave es hacer "insostenible" el coste de la guerra para Moscú.





