Rusia ha condenado este sábado los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, calificándolos como un "acto de agresión" planeado con antelación y sin provocación previa por parte de Teherán. El Ministerio de Exteriores ruso aseguró en un comunicado que estos ataques armados contra un Estado soberano y miembro de la ONU son "injustificables" y representan una escalada peligrosa en la región.
Según Moscú, los ataques ocurrieron mientras se desarrollaban negociaciones destinadas a garantizar una "normalización a largo plazo" en torno a la República Islámica. Rusia también reveló que había recibido señales previas de que Israel no tenía interés en una confrontación armada directa con Irán, lo que agrava aún más la situación.
El gobierno ruso exigió el cese inmediato de la escalada y pidió que el conflicto regrese a un "cauce político y diplomático". Moscú reiteró su disposición a colaborar en la búsqueda de soluciones pacíficas basadas en el derecho internacional y el respeto mutuo entre las partes involucradas.
Horas después del comunicado, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, mantuvo una conversación telefónica con su homólogo iraní, Abás Araqchí. Durante la llamada, el diplomático iraní denunció que Estados Unidos e Israel están "frustrando" las negociaciones sobre el programa nuclear iraní y detalló las medidas que Teherán está tomando para responder a los ataques.
Lavrov, por su parte, reiteró la condena de Rusia a las acciones militares y abogó por su inmediata suspensión. Además, confirmó la disposición de Moscú de contribuir, incluso desde el Consejo de Seguridad de la ONU, para encontrar una solución pacífica a la crisis.
Esta tensión se produce en un contexto internacional ya complicado, marcado por las crecientes fricciones entre Washington y Teherán. El pasado 30 de enero, en medio de estas tensiones, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijani, realizó una visita sorpresa a Moscú, donde fue recibido por el presidente ruso, Vladímir Putin. Aunque los detalles de esa reunión nunca se hicieron públicos, se cree que estuvo relacionada con las crecientes tensiones en la región.
El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán sigue siendo uno de los más delicados en el escenario global, con implicaciones que podrían afectar no solo a Medio Oriente, sino también a las relaciones internacionales en su conjunto. Rusia, como actor clave, parece estar buscando un papel mediador en un escenario cada vez más polarizado.





