España lidera ejercicios militares marítimos en medio de crecientes tensiones internacionales y amenazas submarinas. La Armada española, junto a otras fuerzas de seguridad, ha puesto en marcha los ejercicios MARSEC 26 para probar su capacidad de respuesta ante crisis como sabotajes de gasoductos, vertidos de petróleo, piratería o cortes de cables submarinos. Estos ensayos coinciden con el ascenso de España a la presidencia del Foro de Funciones de Guardacostas del Mediterráneo, en un momento de máxima alerta por la actividad militar rusa en aguas europeas.
La preocupación por la seguridad marítima ha alcanzado niveles sin precedentes. Rusia ha desplegado submarinos y buques espía cerca de infraestructuras críticas, como cables de telecomunicaciones y gasoductos en el Mar del Norte y el Atlántico. Según fuentes militares, estas operaciones podrían estar relacionadas con el mapeo de instalaciones submarinas sensibles y la colocación de dispositivos de vigilancia o explosivos en el lecho marino. El Kremlin cuenta con submarinos de profundidad extrema y buques nodriza de drones, como el Belgorod, para llevar a cabo estas misiones.
España también está en la carrera para albergar uno de los Centros Regionales de Protección de Cables, un programa financiado por la Unión Europea para salvaguardar las conexiones submarinas que transportan más del 90% del tráfico de datos entre Europa, América y África. Estos cables son vitales para las comunicaciones militares, financieras y corporativas, y su sabotaje podría aislar a un país en cuestión de minutos.
La actividad naval rusa ha provocado una respuesta coordinada de la OTAN, que lanzó la operación Baltic Sentry en 2025 para proteger las aguas estratégicas del Báltico. Además, submarinos rusos han sido avistados repetidamente cerca del Estrecho de Gibraltar, donde un incidente en agosto de 2025 involucró al submarino B-261 Novorossiysk, que sufrió una grave avería y vertió combustible en el océano.
“Es como pasear carros de combate junto a tu frontera”, señaló un oficial de la Armada española sobre la persistente presencia rusa en aguas europeas. Este escenario de tensión submarina se suma a las guerras en Ucrania e Irán, que ya han impactado la estabilidad y prosperidad de Europa. En este contexto, los ejercicios MARSEC 26 no solo prueban las capacidades de respuesta española, sino que también refuerzan la coordinación entre diferentes departamentos y países ante amenazas cada vez más complejas en el mar.





