El secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, se reunió con líderes del Golfo para garantizarles que Washington no los excluirá de las negociaciones con Irán, en medio de crecientes tensiones en la región. El encuentro buscó calmar los temores de aliados como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, quienes temen quedar al margen de un posible acuerdo nuclear con Teherán.
Rubio, en su gira por la zona, aseguró que la administración estadounidense valora su colaboración y que cualquier diálogo con Irán incluirá sus preocupaciones de seguridad. La visita ocurre en un momento delicado, con renovadas conversaciones sobre el programa nuclear iraní y ataques de grupos respaldados por Teherán en el Mar Rojo.
Los países del Golfo, históricamente recelosos del acercamiento de Occidente a Irán, han presionado para que EE.UU. mantenga sanciones contra el régimen de los ayatolás. Arabia Saudí, en particular, ha alertado sobre el riesgo de que un pacto debilite la estabilidad regional.
Expertos señalan que Rubio intenta equilibrar la diplomacia con Teherán y las demandas de sus aliados árabes, clave para intereses energéticos y militares de Washington. La administración Biden insiste en que cualquier avance con Irán será coordinado, pero persisten dudas sobre su estrategia.
El viaje refleja la complejidad de la política en Oriente Medio, donde las alianzas se tensionan entre la realpolitik y las rivalidades sectarias. Mientras, Irán sigue expandiendo su influencia, desafiando a EE.UU. y sus socios en la región.




