Residentes de Teherán desafían al régimen iraní con gritos desde sus balcones en protesta por la represión
En un acto de valentía, cientos de iraníes salieron a los balcones y ventanas de sus hogares en Teherán para gritar consignas contra el gobierno del ayatolá Ali Khamenei. Las manifestaciones, reportadas el domingo por la noche, incluyeron gritos de "Muerte a Khamenei" y "Viva el sha", en referencia a la antigua monarquía derrocada en 1979.
Las protestas siguieron a masivas marchas de la diáspora iraní en ciudades como Múnich, Los Ángeles y Toronto, donde miles exigieron el fin del régimen islámico. Reza Pahlavi, hijo del último sha de Irán, lideró un mitin en Alemania ante 250.000 personas, según la policía local, y prometió impulsar un cambio político en su país.
Represión brutal
Irán vive una ola de tensiones desde las protestas masivas de enero, que dejaron más de 7.000 muertos y 54.000 arrestados, según la organización Human Rights Activists News Agency. Aunque las manifestaciones callejeras han disminuido por la fuerte represión, la resistencia continúa desde los hogares, especialmente en barrios como Ekbatan, donde los residentes corean consignas desde sus edificios.
En videos difundidos por Irán Internacional, se escucha a una mujer gritar: "Son asesinos", mientras otros exigen el regreso de la monarquía. Las protestas también se extendieron a ciudades como Shiraz y Arak, donde los manifestantes atacaron simbólicamente a la Guardia Revolucionaria, el brazo armado del régimen.
Reacción internacional
Las manifestaciones coinciden con una reunión clave entre EE.UU. e Irán en Ginebra, donde se discutirá el polémico programa nuclear del país. Las conversaciones podrían definir si Washington toma medidas más duras contra Teherán, incluyendo una posible acción militar.
Mientras tanto, Pahlavi y su hermana, la ex princesa Farahnaz, buscan consolidar el apoyo de la diáspora para presionar al régimen. Aunque las cifras de asistencia a las marchas globales no han sido verificadas, el mensaje es claro: el descontento con el gobierno iraní sigue creciendo, dentro y fuera del país.
La resistencia pacífica desde los balcones demuestra que, a pesar de la represión, la voz del pueblo iraní no ha sido silenciada.





