La Reserva Federal mantiene los tipos de interés en medio de una batalla entre Powell y Trump
La Reserva Federal de EE.UU. ha decidido mantener los tipos de interés sin cambios, en un rango del 3,5% al 3,75%, en una medida ampliamente anticipada pero que llega en medio de una tensa batalla entre su presidente, Jerome Powell, y el exmandatario Donald Trump. La decisión monetaria, clave para la economía global, ha quedado ensombrecida por los intentos de Trump de influir en la política de la Fed y su reciente campaña de ataques contra Powell.
El conflicto se ha intensificado en las últimas semanas, especialmente después de que el Departamento de Justicia abriera una investigación penal contra Powell, algo que el economista calificó como un "asalto a la independencia" de la institución. En un video difundido en redes sociales, Powell denunció que la investigación busca forzar a la Fed a alinearse con los intereses de Trump en lugar de basarse en datos económicos.
Trump, quien regresó a la Casa Blanca este año, ha presionado repetidamente para que la Fed recorte los tipos y así mitigar el impacto de sus políticas, como los aranceles comerciales y las restricciones migratorias. Sin embargo, Powell ha mantenido su postura, defendiendo la autonomía del banco central, una institución con 112 años de historia.
La tensión escaló aún más cuando Trump intentó destituir a Lisa Cook, una gobernadora de la Fed, alegando un supuesto fraude hipotecario no probado. El Tribunal Supremo mostró escepticismo ante los argumentos del gobierno, lo que reforzó la posición de Powell.
Mientras tanto, Trump sigue insistiendo en que los tipos deben bajar, llegando a llamar a Powell "cretino" en un reciente mitin. Además, el ex presidente ya busca un reemplazo para Powell, cuyo mandato vence en mayo. Entre los candidatos figuran exfuncionarios de la Fed y aliados de Trump, como Kevin Warsh y Kevin Hassett.
La Fed, por su parte, mantiene una postura cautelosa tras tres recortes de tipos el año pasado, esperando más datos antes de nuevos movimientos. Con la inflación aún por encima de su objetivo, la batalla entre independencia institucional y presión política parece lejos de terminar.
El mundo financiero sigue de cerca este pulso, que podría redefinir el futuro de la política monetaria estadounidense.





