República Democrática del Congo enfrenta su peor brote de ébola en medio de conflictos armados y recortes de ayuda internacional
El ébola vuelve a golpear con fuerza a la República Democrática del Congo (RDC), donde un nuevo brote ha dejado al menos 246 muertos y más de 1.077 casos sospechosos. Este es el decimoséptimo brote desde que la enfermedad fue identificada en 1976, pero esta vez la situación se complica por la violencia armada, la desconfianza de la población y la reducción de ayuda internacional.
El epicentro del brote se ubica en la localidad minera de Mongbwalu, en la provincia de Ituri, una zona rica en oro y coltán donde operan decenas de grupos armados. La alta densidad poblacional y el constante movimiento de trabajadores y comerciantes facilitaron la rápida propagación del virus. "Es una región altamente insegura, con desplazamientos masivos hacia Sudán del Sur y Uganda debido al conflicto", explica Esperanza Santos, coordinadora de Médicos Sin Fronteras (MSF).
Resistencia y ataques a centros de salud
La desinformación y el miedo han llevado a actos violentos contra equipos médicos. En el Hospital de Rwampara, allegados de un fallecido incendiaron dos tiendas de aislamiento para pacientes con ébola. Días después, 18 pacientes bajo sospecha de contagio huyeron tras otro ataque. "La frustración por el aislamiento y las medidas restrictivas genera rechazo", admite Santos.
La tradición también juega en contra: el primer caso, un residente de Mongbwalu, murió sin diagnóstico certero y su cuerpo fue manipulado durante un funeral tradicional, lo que probablemente expandió el contagio.
Crisis humanitaria y conflicto armado
La región es escenario de enfrentamientos entre el ejército congoleño y grupos rebeldes como el M23, que controla partes de Kivu del Norte y Sur. "No podemos generar confianza en la comunidad mientras caen bombas", advirtió Tedros Adhanom Ghebreyesus, director de la OMS, quien pidió un alto al fuego para contener el brote.
La violencia ha desplazado a miles y agravado la pobreza crónica, el hambre y la falta de infraestructuras médicas. Además, enfermedades como la malaria y el cólera compiten por recursos limitados.
Recortes de ayuda internacional
Esta vez, la RDC enfrenta el brote con menos apoyo externo. Estados Unidos, bajo la administración Trump, desmanteló gran parte de los programas de USAID, y otros donantes han reducido fondos. "La falta de recursos afecta nuestra capacidad para detectar y tratar casos a tiempo", denunció Jean Kaseya, director de los Centros Africanos para el Control de Enfermedades.
Mientras el ébola avanza, el país lucha contra múltiples frentes: un virus mortal, la desconfianza de su gente y una guerra que no da tregua.





