El Gobierno británico ha endurecido las normas de entrada al país al hacer obligatoria desde este 25 de febrero de 2026 la Autorización Electrónica de Viaje (ETA) para visitantes de 85 naciones, incluidos España, Francia, Estados Unidos y Canadá. Quienes no presenten este permiso digital –vigente desde 2023 pero ahora exigido sin excepciones– serán denegados en el embarque por aerolíneas y transportistas.
La ETA, parte del nuevo sistema migratorio post-Brexit, es necesaria para estancias de hasta seis meses por turismo, negocios o visitas familiares. Se tramita online, cuesta 16 libras (18,40€) y tiene validez por dos años. Aunque suele aprobarse en minutos, las autoridades recomiendan solicitarla con al menos 72 horas de antelación.
Doble nacionalidad: nuevo requisito
Los británicos con otra ciudadanía deberán presentar pasaporte del Reino Unido o un Certificado de Derechos digital –válido indefinidamente– a partir del 26 de febrero. Este documento, alternativo al pasaporte, cuesta 589 libras (678€), un coste criticado por organizaciones como The3million, que alerta de trabas para afectados.
Críticas y seguridad
El secretario de Migración, Mike Tapp, defendió la ETA como "clave para reforzar la seguridad fronteriza". Sin embargo, el Partido Nacional Escocés (SNP) la tachó de "impuesto del Brexit" y medida "discriminatoria", exigiendo su retirada.
La polémica crece mientras el Gobierno insiste en que el sistema agilizará los controles. Miles de viajeros, incluidos británicos con doble nacionalidad, deberán adaptarse a las nuevas reglas o enfrentar denegaciones de entrada.





