Reino Unido lidera la revolución energética con la primera planta comercial de almacenamiento en aire líquido del mundo
El Reino Unido está a punto de hacer historia energética con la construcción de la primera planta comercial de almacenamiento de energía mediante aire líquido, una tecnología innovadora que podría resolver uno de los mayores desafíos de las energías renovables: su intermitencia. Ubicada en Carrington, al noroeste de Inglaterra, la instalación promete almacenar el excedente de energía eólica y solar para suministrarla cuando más se necesite, evitando cortes y reduciendo la dependencia de los combustibles fósiles.
La planta, desarrollada por la empresa británica Highview Power, podrá abastecer hasta 480.000 hogares durante breves periodos de escasez. Su puesta en marcha está prevista en dos fases: la primera en agosto de 2026, destinada a estabilizar la red eléctrica, y la segunda en 2027, cuando comenzará a inyectar energía almacenada. "Es un paso crucial para garantizar un suministro estable mientras avanzamos hacia las energías limpias", afirmó Richard Butland, director ejecutivo de la compañía.
¿Cómo funciona?
El sistema licúa aire a -196°C usando electricidad renovable sobrante. Cuando la demanda aumenta, el aire se evapora, impulsando turbinas que generan electricidad sin emisiones. Aunque su eficiencia ronda el 60-70% —menor que las baterías de litio—, su bajo costo y larga vida útil lo convierten en una alternativa atractiva para el almacenamiento a gran escala.
El desafío global
Con las renovables superando al carbón por primera vez en 2026, el almacenamiento se ha vuelto crítico. Según la Agencia Internacional de la Energía, la capacidad mundial de baterías a escala de red se disparó a más de 85 GW en 2023, pero opciones como el aire líquido ofrecen ventajas únicas: menor impacto ambiental y la capacidad de guardar energía durante semanas, algo imposible para las baterías convencionales.
Expertos como Shaylin Cetegen, del MIT, advierten que, aunque la tecnología es prometedora, su rentabilidad aún depende de políticas de apoyo. Un estudio reciente mostró que solo en regiones como Florida y Texas (EE.UU.) sería viable económicamente a corto plazo. Sin embargo, su costo por megavatio-hora (US$45) es significativamente menor que el de las baterías de litio (US$175).
El futuro de la red eléctrica
Butland asegura que el aire líquido no reemplazará a otras tecnologías, sino que complementará sistemas como la hidroeléctrica de bombeo o las baterías. "Estamos reconstruyendo las redes globales desde cero", subrayó. Mientras el Reino Unido avanza con su proyecto, países como China ya han construido plantas piloto, señalando un posible cambio de paradigma en la transición energética.
Con la crisis climática presionando, soluciones como esta podrían acelerar el abandono de los combustibles fósiles. Pero el éxito dependerá de que los gobiernos y las empresas apuesten por innovaciones que, aunque hoy parecen costosas, mañana podrían ser indispensables.





