Un niño israelí de 11 años, Erez Calderón, fue secuestrado por milicianos palestinos en el kibutz de Nir Oz y llevado a Gaza, donde permaneció cautivo junto a su padre y hermana durante 52 días. Este caso es uno de los 36 menores de edad que fueron tomados como rehenes por Hamás y la Yihad Islámica el pasado 7 de octubre, en un ataque que dejó más de 1.139 muertos y 4.000 heridos en suelo israelí. Dos años después, aún quedan una veintena de rehenes con vida en la Franja de Gaza, todos hombres adultos, junto a unos 27 cadáveres, según informa Amnistía Internacional.
Las condiciones de los rehenes, tras más de 720 días de cautiverio, son “terribles”, según la organización de derechos humanos. Muchos corren un “grave riesgo de muerte, tortura y otros malos tratos”. Hamás ha negado a los rehenes cualquier contacto con sus familias o con organizaciones humanitarias como el Comité Internacional de la Cruz Roja. Amnistía Internacional ha calificado esta situación como una “violación grave del derecho internacional” y un crimen de guerra.
Algunos de los liberados han denunciado abusos durante su cautiverio. Uno de ellos relató haber sido golpeado durante varios días y confinado en un túnel sin comida ni agua suficiente. Otros hablan de aislamiento en total oscuridad, palizas y maltratos físicos. Además, cuatro mujeres, dos niñas y dos hombres han denunciado agresiones sexuales, desnudez forzada y amenazas de matrimonio forzado. Una investigación de la ONU ha confirmado casos creíbles de violencia sexual, incluyendo violaciones.
Hamás y otros grupos armados han publicado fotografías y vídeos de los rehenes, mostrándolos heridos, asustados o implorando por sus vidas. En algunos casos, los rehenes han sido obligados a desfilar ante multitudes en actos humillantes. En julio, las Brigadas Al Quds difundieron un vídeo en el que se veía al rehén Rom Braslavski, desnutrido y al borde de la muerte, en un túnel. Otro vídeo mostraba a Evyatar David cavando su propia tumba.
Mientras, Israel mantiene recluidos a más de 11.000 palestinos, según datos de HaMoked, una organización de derechos humanos israelí. Más de la mitad de estos detenidos no han sido acusados formalmente ni llevados a juicio. Además, Israel retiene al menos 730 cadáveres palestinos, muchos de ellos desde hace décadas, según el Centro de Derechos Humanos y Asistencia Jurídica de Jerusalén.
Amnistía Internacional exige que Israel libere a los detenidos palestinos de inmediato y ponga fin a las prácticas de tortura, hambre y violencia sexual. La organización también insta a un alto el fuego inmediato y critica lo que califica como “genocidio” contra la población palestina en Gaza. Actualmente, el ejército israelí lleva a cabo una ofensiva en Ciudad de Gaza, que incluye un bloqueo que limita el acceso a comida, agua y medicinas, agravando una crisis humanitaria declarada por la ONU.
La situación en Gaza sigue siendo crítica, con cientos de miles de personas desplazadas y la mayoría de los edificios destruidos por los bombardeos. La Franja enfrenta una hambruna generalizada, mientras las tensiones entre Israel y los grupos armados palestinos continúan escalando.





