Al menos 35 buques con materias primas cruzaron el estrecho de Ormuz el lunes, marcando un récord desde el inicio del conflicto en Oriente Medio a finales de febrero. Este notable incremento se produce tras un acuerdo entre Estados Unidos e Irán para frenar las tensiones en la región, según datos de la plataforma Kpler.
El flujo actual representa casi un tercio del tráfico habitual en tiempos de paz, cuando alrededor de 120 barcos transitaban diariamente por este paso crucial para el comercio global de hidrocarburos y otros recursos. Durante los meses más intensos del conflicto, entre el 1 de marzo y el 14 de junio, el promedio de buques que cruzaban el estrecho fue de menos de diez al día. Sin embargo, desde el 15 de junio —un día después del anuncio del acuerdo— la cifra subió a 21, alcanzando incluso los 27 en los últimos cinco días.
El estrecho de Ormuz reabrió la semana pasada tras el pacto entre Washington y Teherán, pero el sábado Irán anunció su cierre temporal en respuesta a los ataques de Israel en Líbano. Posteriormente, ambas potencias llegaron a un entendimiento para garantizar la seguridad del paso marítimo y evitar nuevos enfrentamientos en la región.
El jefe negociador iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, declaró este martes que la administración del estrecho «nunca volverá a ser lo que era antes de la guerra», sugiriendo que Irán podría tomar el control de este corredor estratégico. Esto plantea la posibilidad de que los buques deban pagar tasas por transitar por Ormuz, lo que podría alterar las dinámicas comerciales globales.
Además, la flota de petroleros iraníes, que llevaba años bajo sanciones internacionales, podrá navegar libremente tras la autorización de Washington para realizar transacciones relacionadas con hidrocarburos hasta el 21 de agosto.
El aumento del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz es una señal de cómo los acuerdos entre Irán y Estados Unidos están intentando desescalar las tensiones en Oriente Medio. No obstante, la posibilidad de que Teherán tome el control del paso podría generar nuevas disputas, afectando no solo a la región, sino también al comercio internacional de hidrocarburos.





