La UE es una "superpotencia regulatoria" pero debe reforzar su poder tecnológico, advierte experta
En un mundo cada vez más dominado por gigantes tecnológicos como China y EE.UU., la Unión Europea ha encontrado su arma secreta: el "efecto Bruselas". Así lo afirma Anu Bradford, prestigiosa académica finlandesa de la Universidad de Columbia, quien destaca cómo las regulaciones europeas están moldeando el mercado global. Sin embargo, advierte: "No basta con regular; necesitamos poder duro".
Bradford, autora del libro Imperios digitales y creadora del documental Why Europe Matters, explica que la UE exporta sus valores a través de normas estrictas en privacidad y protección al consumidor. "Si empresas fuera de Europa las adoptan, nuestros derechos se expanden globalmente", afirma. Pero hay un problema: la fragmentación interna y la falta de un mercado único digital frenan su potencial.
El peligro de la desregulación
La experta critica la creciente presión para relajar las normas, impulsada por grandes empresas europeas como Airbus y Siemens, y advierte: "La desregulación no es la solución para competir". Señala que postergar leyes clave, como la de Inteligencia Artificial, envía "señales confusas" al mundo.
Bradford también lanza un mensaje contundente sobre figuras como Elon Musk: "Si no cumple las reglas, no debería operar en Europa. No necesitamos plataformas que difundan odio y desinformación".
EE.UU. se acerca al modelo chino
La académica alerta sobre el giro autoritario de EE.UU. bajo Donald Trump, donde el Gobierno está interviniendo en empresas tecnológicas como Nvidia. "Washington ya no es el faro de la democracia que era", lamenta. Mientras, China avanza con su modelo de control estatal, que gana adeptos en países en desarrollo por su "eficiencia".
"La democracia no puede darse por sentada", insiste Bradford. "Debemos demostrar que nuestro modelo, con transparencia y derechos, puede competir". Su llamado es claro: Europa debe unirse, aplicar sus leyes con firmeza y dejar de depender de potencias extranjeras en tecnología. El futuro de su influencia global está en juego.





