La producción mundial de trigo caerá a su nivel más bajo desde 1972, según el último informe del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA). Este descenso histórico, que afectará especialmente a los principales exportadores como Estados Unidos, la Unión Europea y Rusia, ha encendido las alarmas en los mercados internacionales de cereales. El maíz también enfrenta una crisis, con una caída del 6% en la producción estadounidense debido al aumento de los costes de energía y fertilizantes.
El informe del USDA para la campaña 2026/2027 revela que la producción global de trigo disminuirá a 819 millones de toneladas, mientras que los stocks mundiales de cereales también se reducirán significativamente. Este panorama se ve agravado por el cierre del Estrecho de Ormuz, que ha disparado los costes energéticos y de transporte marítimo, afectando directamente a los agricultores y la cadena de suministro.
En contraste, la soja emerge como el único cultivo en alza, con un aumento del 3,26% en la producción mundial. Este crecimiento se debe principalmente al incremento de la superficie sembrada en Estados Unidos y Brasil, donde los agricultores han optado por este cultivo menos dependiente de los fertilizantes nitrogenados.
El impacto del descenso en la producción de trigo y maíz podría tener graves consecuencias para los países importadores, especialmente en regiones como el norte de África y Oriente Medio, que dependen en gran medida de las importaciones para garantizar el abastecimiento alimentario. Además, la situación podría agravarse si persisten las tensiones geopolíticas en el Mar Negro y Oriente Medio, lo que podría llevar a una mayor volatilidad en los mercados internacionales de cereales.
En este contexto, el USDA advierte que el equilibrio mundial de cereales está bajo presión, lo que podría provocar subidas rápidas en los precios y una mayor volatilidad en los mercados de Chicago y París. Los agricultores y los gobiernos de todo el mundo deberán enfrentar estos desafíos en los próximos meses, mientras buscan alternativas para garantizar la seguridad alimentaria global.





