El primer ministro canadiense refuerza lazos con Francia ante las tensiones globales
El primer ministro canadiense, Mark Carney, aterrizó en París para reunirse con el presidente Emmanuel Macron en su primera escala europea antes de la Cumbre del G7. El encuentro, celebrado en el Palacio del Elíseo, selló el traspaso de la presidencia del grupo de Canadá a Francia y reforzó la alianza entre ambos países frente a las crecientes tensiones geopolíticas, en una clara alusión a las políticas disruptivas de Donald Trump.
"Compartimos una visión común del mundo", declaró Macron, advirtiendo sobre el "retorno de las luchas de poder" y la fragmentación del orden internacional. El mandatario francés destacó a Canadá como uno de los aliados "más cercanos" a la UE, especialmente por su apoyo a Ucrania y su colaboración en defensa, tecnología cuántica y minería crítica.
Carney, por su parte, busca impulsar inversiones francesas en Canadá, su tercer mercado clave en Europa. Los intercambios comerciales ya crecieron un 10% en el último año, con nuevos acuerdos en sectores estratégicos. "El próximo orden mundial se construirá desde Europa, y Canadá estará allí", afirmó.
La reunión también abordó la crisis en Oriente Medio. Canadá anunció 100 millones de dólares en ayuda humanitaria para Gaza y Cisjordania, respaldando la solución de dos Estados como única vía para la paz.
Podría ser uno de los últimos encuentros bilaterales entre ambos líderes antes de que Macron finalice su mandato en 2027. "El G7 consolidará nuestros lazos en energía, comercio y tecnología", concluyó Carney, marcando el rumbo de una alianza clave en tiempos turbulentos.





