Los británicos enfrentarán un golpe brutal a su bolsillo en 2026, con precios de alimentos y energía disparándose hasta un 23%, según un explosivo informe del Banco Mundial. El costo de vivir en el Reino Unido está a punto de volverse más doloroso que nunca.
El petróleo Brent podría llegar a los 91 dólares por barril el próximo año, un aumento del 32% que encarecerá la gasolina, la calefacción y la electricidad. Mientras tanto, el pan, los cereales y otros alimentos básicos subirán un 18% acumulado para 2027, arrastrados por los conflictos en Ucrania y Oriente Medio, sumados a la grave sequía causada por El Niño.
"Las familias ya no pueden más", advierten los expertos. La crisis de suministros global, agravada por los ataques a barcos en el Mar Negro y la escasez de fertilizantes, está creando una tormenta perfecta. Si la violencia empeora, el petróleo podría dispararse a 105 dólares, y los alimentos serían un 12% más caros que en 2022, el peor año de inflación en décadas.
La sombra del hambre vuelve a asomarse. El Banco Mundial alerta que millones podrían caer en pobreza extrema, reviviendo la pesadilla de principios de los 2010. "Esto no es solo números, es gente eligiendo entre comer o calentarse", subrayó Ayhan Kose, economista jefe del organismo.
La advertencia es clara: sin medidas urgentes para proteger a los más vulnerables, el Reino Unido encara un invierno de desesperación. La deuda pública ya ahoga a las economías emergentes, y Occidente no será inmune. Mientras los supermercados ajustan precios y las petroleras acumulan ganancias, las cuentas de los hogares se hunden. La crisis global ya toca la puerta de los británicos.









