El precio del petróleo Brent, referencia clave en Europa, escaló este martes hasta rozar los 74 dólares por barril tras un ataque con proyectiles contra un buque cisterna con bandera qatarí cerca del estratégico estrecho de Ormuz. El incidente, ocurrido en una de las rutas marítimas más transitadas del mundo, desató temores sobre la seguridad del suministro energético global y empujó al Brent a un máximo intradía de 73,91 dólares, un alza del 2,64% respecto al cierre anterior.
El estrecho de Ormuz, ubicado entre Irán y Omán, es considerado un punto crítico para el comercio mundial de petróleo. Por este corredor pasan alrededor del 20% del crudo que se consume en el planeta, lo que lo convierte en un foco de tensiones geopolíticas recurrentes. El ataque al buque qatarí, cuyos detalles aún se investigan, ha vuelto a poner en alerta a los mercados energéticos ante la posibilidad de nuevos incidentes que podrían interrumpir el flujo de petróleo.
Este episodio se suma a una serie de eventos similares registrados en los últimos años en la región, donde las tensiones entre Irán y Occidente han derivado en ataques a embarcaciones y amenazas al libre tránsito marítimo. En este contexto, los analistas advierten que cualquier escalada en la zona podría tener un impacto significativo en los precios del crudo, afectando directamente a los consumidores y a las economías dependientes de la energía.
El aumento en los precios del petróleo también refleja la sensibilidad de los mercados a las noticias geopolíticas, especialmente en un momento en que la demanda global de energía sigue recuperándose tras la pandemia. Aunque el Brent retomó cierta estabilidad tras alcanzar su pico, los expertos coinciden en que la situación en el estrecho de Ormuz será clave para determinar las tendencias del crudo en las próximas semanas.
Mientras las autoridades internacionales evalúan los detalles del ataque y sus implicaciones, el incidente sirve como un recordatorio de la fragilidad de las rutas energéticas globales y de cómo un solo evento en una zona conflictiva puede tener repercusiones económicas en todo el mundo.





