Los precios internacionales del petróleo crudo cayeron un 10% este viernes, ubicándose alrededor de los 90 dólares por barril en el caso del Brent, referencia clave para Argentina. Este descenso se debe a la tregua en el conflicto en Medio Oriente y la reapertura del estratégico Estrecho de Ormuz, eventos que podrían tener un impacto significativo en la economía del país sudamericano.
La posible estabilidad en la región ofrece un respiro para sectores clave como los combustibles, la agricultura y el transporte aéreo. Si bien el impacto inmediato en los precios de la nafta y el gasoil es nulo debido a un acuerdo de estabilidad vigente hasta mediados de mayo, la baja en el crudo podría moderar futuros aumentos una vez que expire dicho pacto. Actualmente, los precios de estos combustibles reflejan un barril entre 92 y 94 dólares, pese a que en semanas anteriores superó los 110 dólares.
El sector agropecuario también podría verse beneficiado. El gasoil, uno de los principales costos operativos para el campo, mantiene su precio estable, evitando presiones adicionales durante la campaña agrícola. Además, los fertilizantes, especialmente los nitrogenados como la urea, podrían reducir su costo al estar vinculados al precio del gas natural, cuyo valor ha caído junto con los precios energéticos.
En materia de energía, Argentina podría ahorrar en la importación de gas natural licuado (GNL), esencial para cubrir la demanda en los fríos meses de invierno. El precio de referencia en Europa bajó un 7%, lo que podría reducir el costo de los 23 cargamentos previstos para llegar a la terminal de Escobar, con un gasto estimado entre 700 y 800 millones de dólares. Sin embargo, aún no está claro quién asumirá este costo.
El transporte aéreo también podría experimentar un alivio. Los pasajes, que aumentaron hasta un 30% en las últimas seis semanas debido a la guerra, podrían volver a bajar si el precio del combustible se mantiene estable. Este representa cerca del 40% de los costos operativos en vuelos de largo alcance, afectando principalmente a las rutas internacionales.
En resumen, la caída del petróleo abre una ventana de esperanza para Argentina, aunque sus efectos serán graduales y desiguales. Mientras el acuerdo de estabilidad en combustibles mantiene los precios congelados a corto plazo, sectores como la agricultura y la energía podrían beneficiarse de costos más contenidos. Sin embargo, el país también enfrenta un posible menor ingreso de dólares debido a la reducción en los precios de sus exportaciones petroleras. La situación sigue siendo volátil, y el impacto final dependerá de cómo evolucionen los eventos geopolíticos en Medio Oriente.




