Perú se prepara para una segunda vuelta electoral el próximo 7 de junio tras un lento y polémico recuento de votos. Keiko Fujimori, hija del exdictador Alberto Fujimori, y Roberto Sánchez se enfrentarán en una nueva contienda presidencial tras obtener el 17% y 12% de los votos, respectivamente, en la primera ronda. El resultado llega en medio de acusaciones de fraude por parte del candidato ultraderechista Rafael López Aliaga, quien finalmente aceptó su derrota tras perder por 21,210 votos.
El proceso electoral peruano ha estado marcado por tensiones y denuncias de irregularidades, aunque el Jurado Nacional de Elecciones rechazó todas las solicitudes de nulidad. Sánchez, quien sigue los pasos del expresidente Pedro Castillo, ahora encarcelado por intentar disolver el Congreso en 2022, ha consolidado su apoyo en las regiones rurales del sur del país. Por su parte, Fujimori mantiene una fuerte base en las áreas urbanas.
El diario La República destacó que la aceptación de los resultados por parte de López Aliaga evitó que se propagara una narrativa de fraude sin pruebas. A pesar de las críticas, el sistema electoral peruano logró resistir las presiones políticas que buscaban cuestionar su legitimidad.
La segunda vuelta promete ser una batalla intensa, con un escenario polarizado y la posibilidad de un alto número de votos en blanco o abstenciones. La victoria podría estar en manos del candidato que genere menos rechazo entre los votantes indecisos. Perú enfrenta así un nuevo capítulo en su convulsa historia política, que sigue marcada por la polarización y la desconfianza institucional.





