Una periodista española y un compañero periodista lograron escapar por poco de un ataque de un dron ruso mientras viajaban en un convoy humanitario en Ucrania. El impacto ocurrió el sábado 8 de noviembre cerca de Kostyantynivka, en la región de Donetsk, pero milagrosamente no hubo víctimas mortales.
El vehículo, perteneciente a la ONG Proliska y claramente identificado como transporte humanitario con una paloma blanca en el capó, sufrió daños significativos. Sin embargo, el blindaje del automóvil y la rápida reacción de los ocupantes evitaron una tragedia mayor. Este ataque forma parte de una serie de ofensivas rusas contra infraestructuras energéticas y zonas residenciales en Ucrania, que dejaron al menos seis muertos y cortaron el suministro de luz, agua y calefacción en miles de hogares.
La periodista denunció el incidente en redes sociales, calificándolo como "gravísimo" y destacando que ambos periodistas fueron testigos del ataque. En su publicación, criticó los "ataques rusos deliberados" contra convoyes humanitarios, advirtiendo que estas acciones ponen en peligro la vida de miles de civiles atrapados en zonas de conflicto.
Este episodio subraya la vulnerabilidad de civiles y trabajadores humanitarios en Ucrania, donde los ataques rusos continúan intensificándose tanto contra objetivos militares como civiles. La supervivencia de los ocupantes del convoy es un recordatorio de los riesgos que enfrentan quienes intentan brindar ayuda en medio de la guerra.





