El Pentágono ha alertado al Congreso de Estados Unidos que retirar las minas desplegadas por Irán en el Estrecho de Ormuz podría llevar hasta seis meses, una operación que probablemente no comenzará hasta que termine la guerra entre ambos países. Esta situación prolongaría el impacto económico del conflicto hasta finales de este año o más allá, afectando el comercio global y los suministros energéticos.
El Estrecho de Ormuz es una de las rutas marítimas más críticas del mundo, por donde pasa aproximadamente un tercio del petróleo transportado por mar. La colocación de minas por parte de Irán ha elevado las tensiones en la región, generando temores sobre posibles interrupciones en el tráfico comercial y aumentos en los precios del crudo.
El conflicto entre EE.UU. e Irán, que ha escalado en los últimos meses, ha llevado a medidas militares y económicas severas por ambas partes. La presencia de minas en el estrecho complica aún más el escenario, ya que cualquier intento de desminado requeriría condiciones de seguridad que actualmente no existen.
Expertos internacionales advierten que la situación podría extenderse, afectando no solo a los países directamente involucrados, sino también a las economías globales que dependen del libre tránsito por la zona. El tiempo que tomaría completar el desminado subraya la gravedad del conflicto y sus posibles consecuencias a largo plazo.
La comunidad internacional sigue de cerca las negociaciones para poner fin a la guerra, pero mientras tanto, las minas en el Estrecho de Ormuz representan un recordatorio tangible de cómo los conflictos regionales pueden tener repercusiones globales.





