El Papa Leo XIV aterriza hoy en España en medio de un resurgir global del nacionalcatolicismo, la polémica alianza entre religión y ultraderecha que marcó la dictadura de Franco. Es la primera visita papal al país en 15 años y llega cuando movimientos similares ganan fuerza en Europa y EE.UU.
Durante el franquismo (1939-1975), la Iglesia española impulsó el "nacionalcatolicismo", mezclando fe con políticas fascistas. Ahora, ese modelo inspira a partidos conservadores y grupos religiosos que buscan influir en gobiernos desde Italia hasta Texas.
El pontífice, de 78 años, enfrenta presiones por este auge mientras intenta modernizar la Iglesia. Su gira incluye misas multitudinarias y un encuentro con el rey Felipe VI, en un momento clave para la monarquía española.
Analistas alertan que el viaje podría avivar tensiones en un país aún dividido por el legado de Franco. Mientras grupos católicos ultratradicionalistas preparan manifestaciones de apoyo, partidos de izquierda denuncian un "intento de blanquear el pasado".
La visita coincide con el 50 aniversario del Concordato entre España y el Vaticano, un símbolo de cómo religión y poder siguen entrelazados en pleno siglo XXI.





