El papa Francisco hizo un urgente llamado este miércoles para que cese la violencia en Gaza y se respete plenamente el derecho humanitario. Durante su audiencia general, el pontífice pidió el fin del conflicto, la liberación de rehenes, un alto el fuego permanente y el acceso seguro a la ayuda humanitaria. Además, respaldó una declaración conjunta de los patriarcas de Jerusalén, quienes también exigieron el fin de la guerra y la protección de los civiles afectados.
En su discurso, Francisco condenó el uso indiscriminado de la fuerza y el desplazamiento forzado de poblaciones, elementos que, según él, han causado terror y muerte en la región. "Es fundamental poner fin a esta espiral de violencia y priorizar el bien común de todos los pueblos", afirmó el líder de la Iglesia Católica. Su mensaje se suma a las crecientes voces internacionales que buscan detener el enfrentamiento en la llamada Tierra Santa.
La declaración conjunta de los patriarcas griego y latino de Jerusalén, Teófilo III y Pierbattista Pizzaballa, respalda las palabras del papa. Ambos líderes religiosos criticaron duramente el plan israelí de trasladar a la población de Gaza hacia el sur de la Franja, calificándolo como un "desplazamiento masivo deliberado e injustificable". "No hay razón que justifique la violación de los derechos de los civiles", insistieron en un comunicado.
El llamado del papa y los patriarcas llega en un momento crítico, mientras la comunidad internacional sigue buscando soluciones para detener el conflicto. Francisco instó a las partes involucradas y a los líderes mundiales a comprometerse firmemente con la paz y la justicia en la región. "Es hora de poner fin al sufrimiento y trabajar por un futuro donde prevalezca la dignidad humana", concluyó.





