El Papa León XIV hizo un ferviente llamado para reflexionar sobre las devastadoras consecuencias a largo plazo de los conflictos globales, destacando cómo las guerras generan precariedad, miedo e inseguridad en las poblaciones afectadas. Sus declaraciones fueron dirigidas a los miembros de la Roaco, la organización que apoya a las Iglesias orientales católicas, durante su audiencia en Ciudad del Vaticano este 18 de junio. El Pontífice subrayó que estas crisis "devoran la esperanza e impiden la construcción del futuro", impulsando la emigración masiva de cristianos, especialmente en Oriente Medio.
León XIV denunció que los conflictos han dejado sociedades debilitadas, con instituciones inestables, bandas armadas controlando territorios y políticas manipuladas por intereses externos. Esto, aseguró, ha llevado a condiciones de vida insostenibles: trabajos precarios, salarios irregulares, sistemas de salud deficientes y educación provisional. "La guerra no resuelve problemas; crea tragedias", afirmó, recalcando que estas situaciones afectan gravemente a las familias, jóvenes, ancianos y enfermos.
El Papa también criticó el gasto excesivo en armamento y conflictos, señalando que "el dinero destinado a matar es dinero tirado a la basura". Hizo un llamado a la comunidad internacional para que actúe con inteligencia y responsabilidad, evitando que más personas caigan en la desesperación. Además, agradeció a los benefactores y organizaciones que trabajan para aliviar el sufrimiento y construir vías de esperanza en estas regiones devastadas.
En su discurso, el Pontífice se refirió específicamente a la importancia de apoyar la formación de clérigos y monjes en las Iglesias orientales, destacando que esto no solo ayuda a preservar su identidad espiritual, sino que también fortalece su capacidad de evangelización. Las Iglesias orientales, dijo, custodian tesoros espirituales y litúrgicos que enriquecen a toda la Iglesia Católica. "Perder el conocimiento del Oriente cristiano significa empobrecer a la Iglesia", advirtió.
El Papa concluyó con una invitación a cultivar la vida espiritual como base para cualquier obra de bien, recordando que estas iniciativas deben estar siempre sustentadas en la fe y en el amor al prójimo. El mensaje de León XIV resalta la urgencia de abordar las raíces de los conflictos y proteger a las comunidades más vulnerables, especialmente en Oriente Medio, donde los cristianos enfrentan un éxodo constante debido a la violencia y la inestabilidad.




