El Papa Leo XIV defendió este sábado los derechos de los migrantes durante su visita a la isla italiana de Lampedusa, un punto crítico en la crisis migratoria del Mediterráneo. El pontífice denunció las condiciones inhumanas que enfrentan quienes arriesgan sus vidas en busca de un futuro mejor en Europa.
Lampedusa, ubicada a solo 113 km de Túnez, es una de las principales rutas para miles de migrantes que intentan llegar a suelo europeo. Sin embargo, sus aguas también se han convertido en una tumba para cientos de personas que mueren en el intento.
El Papa calificó la situación como una "tragedia humanitaria" y pidió a los líderes europeos mayor solidaridad. "Nadie debe ser indiferente ante el sufrimiento de quienes huyen de la guerra y la pobreza", declaró frente a autoridades locales y supervivientes de naufragios.
La visita del pontífice coincide con un aumento récord de llegadas irregulares a Italia este año, según datos de la ONU. Solo en las últimas 48 horas, más de 2.000 personas fueron rescatadas cerca de Lampedusa.
El discurso del Papa refuerza su postura a favor de los migrantes, en contraste con las políticas restrictivas de algunos gobiernos europeos. La Unión Europea debate actualmente un nuevo pacto migratorio para distribuir la carga entre los países miembros.
Mientras, en Lampedusa, los centros de acogida siguen desbordados. Organizaciones humanitarias advierten que, sin vías legales y seguras, la crisis seguirá cobrando vidas en el mar.





