Francia, Alemania, Italia y República Checa exigen la dimisión de la relatora de la ONU para Palestina, Francesca Albanese, tras acusarla de llamar a Israel "enemigo común de la humanidad". La funcionaria niega las acusaciones, asegurando que sus palabras fueron sacadas de contexto y que se refería al "sistema" que permite el conflicto, no al Estado israelí.
La polémica estalló después de que la diputada francesa Caroline Yadan citara unas declaraciones de Albanese durante un foro en Catar organizado por Al Jazeera. El ministro de Exteriores francés, Jean-Noël Barrot, calificó sus palabras de "ultrajantes" y exigió su renuncia, un llamado respaldado por el embajador de EE.UU. en Francia, quien advirtió "tolerancia cero" hacia discursos antisemitas.
Austria también criticó a Albanese, aunque su ministra de Exteriores, Beate Meinl-Reisinger, borró un mensaje en X donde la acusaba de difundir "discursos de odio". La relatora de la ONU respondió que la campaña en su contra se basa en una "mentira" y comparó las acusaciones con "la Inquisición".
Albanese aclaró que su crítica iba dirigida al "sistema que permite el genocidio en Palestina", incluyendo el financiamiento y la venta de armas. Sin embargo, varios países insisten en que sus comentarios sobrepasan su mandato.
La ONU ha salido en su defensa. El portavoz del secretario general, António Guterres, afirmó que Albanese tiene derecho a expresarse dentro de sus funciones, mientras que un grupo de trabajadores de la organización la respaldó, pidiendo a los gobiernos que rectifiquen su postura.
Francia no descarta llevar el caso ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, mientras la controversia sigue escalando en medio de tensiones internacionales por el conflicto en Gaza.





