En un contexto de creciente tensión militar en Europa, Finlandia, Suecia y Polonia están tomando medidas sin precedentes para preparar a sus ciudadanos ante una posible guerra. Desde recomendaciones de ejercicio físico hasta la rehabilitación de refugios antiaéreos y la distribución de guías de supervivencia, estos países están fortaleciendo sus defensas civiles en respuesta a la amenaza rusa en las fronteras de la OTAN.
Finlandia lidera estos esfuerzos con un programa integral que incluye la construcción de más de 50.500 refugios y la creación de una aplicación móvil, Mars Mars, diseñada por el ejército para mantener a la población en forma física. Además, el gobierno finés ha ampliado la edad de movilización hasta los 60 años y planea contar con un millón de reservistas para 2031. Los ciudadanos también reciben listas de productos esenciales, como comida enlatada, agua y pastillas de yodo, para sobrevivir 72 horas sin ayuda externa.
Suecia, por su parte, ha invertido diez millones de euros en la inspección y modernización de sus 64.000 refugios antiaéreos. El gobierno ha distribuido folletos titulados "En caso de crisis o guerra" y promueve una estrategia de defensa total que incluye la movilización de ciudadanos de entre 16 y 70 años. Las empresas han recibido orientación sobre cómo mantener la producción en tiempos de conflicto, y se fomenta el diálogo entre patrones y sindicatos para garantizar la continuidad laboral.
Polonia ha distribuido cuatro millones de copias de su "Guía de seguridad" y ha lanzado una aplicación móvil llamada "Dónde Esconderse", que indica la ubicación de refugios cercanos. El país también celebra eventos de formación para reservistas y ha incorporado a 22.000 veteranos a la Guardia Nacional.
Estas medidas reflejan un marco de defensa civil escandinavo conocido como el Proceso Haga, una alianza formada en 2009 para mejorar la protección ante desastres. Noruega, Dinamarca y otros países nórdicos también participan en este esfuerzo colectivo, que incluye ejercicios de entrenamiento para civiles y campañas de sensibilización pública.
La percepción de la amenaza en Europa del Norte ha llevado a estos países a adoptar estrategias innovadoras para garantizar la seguridad y la resiliencia de sus ciudadanos. Mientras la guerra en Ucrania continúa, la preparación militar y civil se ha convertido en una prioridad para millones de europeos que viven a menos de 3.000 kilómetros del frente.





