La muerte del opositor ruso Alexéi Navalni, ocurrida en febrero de 2024 en una prisión rusa, volvió al centro del debate internacional tras acusaciones de cinco Gobiernos europeos de que fue envenenado con epibatidina, una toxina asociada a una rana que habita entre el suroeste de Ecuador y el norte de Perú, Feb. 17.
Reino Unido, Suecia, Francia, Alemania y Países Bajos afirmaron en un comunicado conjunto que análisis de muestras tomadas del cuerpo de Navalni confirmaron “de forma concluyente” la presencia de epibatidina. El Kremlin rechazó los señalamientos y reiteró que el dirigente murió por causas naturales.
Según Santiago Ron, doctor en biología evolutiva y miembro de la Academia Mundial de Ciencias, la sustancia está vinculada a la rana Epipedobates anthonyi, una especie diurna de colores brillantes perteneciente a la familia de las ranas venenosas.
Ron explicó que estos anfibios, de alrededor de dos centímetros, no producen directamente la toxina, sino que la obtienen de su dieta de ácaros y hormigas. “Secuestran esas toxinas presentes en la dieta y las pasan a la piel, y de esa forma se protegen de sus depredadores”, señaló.
El experto subrayó que el contacto con la rana puede causar dolor o ardor si la persona se toca luego los ojos o la boca, pero no es letal. “La cantidad de veneno que tiene cada ranita es bien baja”, dijo, al estimar que se necesitarían entre 100 y 200 ejemplares para reunir una dosis mortal para un humano. Añadió que la epibatidina puede sintetizarse en laboratorio y que existe un antídoto para neutralizar su efecto en el sistema nervioso.
El compuesto fue aislado en la década de 1970 por investigadores del Museo Americano de Historia Natural durante una expedición en Ecuador.
Rusia ha negado reiteradamente cualquier implicación en la muerte de Navalni. Sin embargo, los cinco países europeos sostienen que, dada la toxicidad de la epibatidina y los síntomas reportados, es “muy probable” que el envenenamiento haya sido la causa del fallecimiento.
La ministra británica de Exteriores, Yvette Cooper, afirmó el sábado que “solo el Gobierno ruso tuvo los medios, el motivo y la oportunidad” de utilizar la toxina contra Navalni durante su encarcelamiento. Por su parte, Yulia Naválnaya, viuda del opositor, denunció públicamente el presunto envenenamiento en septiembre de 2025.





