El conflicto bélico entre Irán, Estados Unidos e Israel ha vuelto a poner en alerta al mundo, pero son los países árabes del Golfo, especialmente Emiratos Árabes Unidos, quienes están pagando el precio más alto. Según expertos, aproximadamente el 80-85% de los ataques de Irán no se dirigen a bases estadounidenses o a Israel, sino a naciones árabes, generando graves consecuencias económicas, sociales y logísticas en la región.
Paulo Botta, especialista en temas iraníes, destacó que estos países han sido los principales defensores de una solución política y negociada al conflicto. Sin embargo, paradójicamente, son los más afectados por los ataques. "Una guerra no resolverá los problemas de fondo, pero ahora son los que más sufren", afirmó.
Económicamente, la situación es mixta. Por un lado, el aumento de los precios del petróleo y el gas ha beneficiado a estos exportadores, cuyos ingresos se han disparado. Sin embargo, el cierre del estrecho de Ormuz ha encarecido los fletes y seguros marítimos, lo que afecta directamente a los costos de los productos. Además, la suspensión de vuelos ha golpeado al turismo, un sector clave para países como Emiratos Árabes Unidos, donde Dubái se ha convertido en un epicentro comercial y turístico global.
Socialmente, los países árabes han demostrado una notable fortaleza frente a los ataques indiscriminados. Botta resaltó que, en otras sociedades, tales agresiones habrían generado reacciones más contundentes. "No se les pediría a los gobiernos que pongan la otra mejilla, sino que respondan con toda su fuerza", señaló.
El experto también hizo una reflexión sobre el impacto humano detrás del conflicto. "Estos ataques no son solo un juego estratégico. Detrás hay seres humanos que buscan estabilidad y paz. Los ciudadanos iraníes, por ejemplo, enfrentan ahora un régimen más represivo que hace cinco meses, lo que complica aún más sus vidas".
El conflicto en el Golfo sigue siendo una amenaza para la estabilidad regional y global, mientras las tensiones entre Irán, Estados Unidos e Israel continúan escalando sin una solución diplomática a la vista.





