Haití está en alerta máxima tras la toma de poder del primer ministro Alix Didier Fils-Aimé, quien prometió medidas extremas para combatir la violencia de las bandas armadas que controlan gran parte del país. En su primer discurso como líder del Poder Ejecutivo, Fils-Aimé aseguró que reconstruirá Haití y garantizará la seguridad para que los niños puedan ir a la escuela sin miedo.
Fils-Aimé, respaldado por Estados Unidos, anunció que su gobierno no descansará hasta recuperar las zonas ocupadas por las bandas y garantizar elecciones inclusivas. "Las bandas y sus cómplices no encontrarán refugio. La Policía Nacional y las Fuerzas Armadas actuarán con rigor", declaró. El mandatario también hizo un llamado a la unidad nacional para enfrentar las dificultades económicas y políticas que atraviesa el país.
El poder le fue transferido por Laurent Saint-Cyr, presidente del Consejo Presidencial de Transición (CPT), un órgano creado en 2024 con el apoyo de la ONU para pacificar Haití y organizar elecciones. Sin embargo, el CPT no logró cumplir sus objetivos debido a la persistente inseguridad y la complejidad del contexto. Aunque el CPT dejó de existir oficialmente este 7 de febrero, Fils-Aimé reconoció que la transición sigue inconclusa y que su principal misión será restablecer la seguridad y celebrar comicios libres.
Haití enfrenta una crisis sin precedentes, con el 90% de la zona metropolitana de Puerto Príncipe bajo el control de bandas armadas. Estas pandillas también dominan carreteras clave y otras áreas del país, sumiendo a la nación en un caos económico y social. Fils-Aimé insistió en que actuará con firmeza y lucidez para devolver la paz a las familias haitianas, aunque el camino hacia la estabilidad promete ser largo y complicado.





