Noruega despide con profunda emoción al rey Harald V, el monarca más longevo de Europa, quien falleció a los 89 años tras décadas de servicio. Miles de ciudadanos se congregaron este sábado en catedrales de todo el país para honrar al querido "abuelo" de la nación, en un duelo que ha trascendido el protocolo para convertirse en una íntima despedida familiar.
Las ceremonias fúnebres, transmitidas en directo por la televisión pública NRK, incluyeron oficios religiosos en Oslo, donde reposan sus restos en el Palacio Real. Harald, conocido por su cercanía con el pueblo, sufrió múltiples problemas de salud pero rechazó abdicar, cumpliendo su deber hasta el final.
Un reinado en la encrucijada
Su hijo Haakon, de 53 años, asciende automáticamente al trono en un momento turbulento para la Casa Real noruega. La nueva reina consorte, Mette-Marit, enfrenta críticas por su salud frágil —con un reciente trasplante de pulmón— y el escándalo judicial de su hijo mayor, Marius Borg Hoiby, condenado por violación. A esto se suma su polémica vinculación pasada con el difunto Jeffrey Epstein, acusado de abuso sexual.
Contrastes en la monarquía
Mientras Harald y su esposa Sonia —la primera plebeya en convertirse en reina— simbolizaron estabilidad y amor duradero, la nueva generación arrastra sombras. La princesa heredera Ingrid Alexandra, de 22 años, ya acompaña a su padre Haakon en actos oficiales, buscando consolidar la imagen de la corona.
El pueblo noruego, sin embargo, hoy solo tiene ojos para despedir al rey que los unió: "Vivíamos dispersos, pero él nos hizo sentir como familia", rezaba un mensaje entre las miles de flores left en su honor.
