Nasry "Tito" Asfura asumió este martes como presidente de Honduras tras una polémica elección marcada por acusaciones de fraude y presiones internacionales. El empresario de origen palestino, conocido por su gestión como alcalde de Tegucigalpa, prometió gobernar con humildad y abordar los desafíos urgentes del país centroamericano, donde la pobreza alcanza al 60% de la población. Su toma de posesión estuvo marcada por una ceremonia austera, sin la presencia de líderes internacionales.
Asfura, quien se identifica como "Papi, a la orden", reemplaza a Xiomara Castro, una mandataria cercana al gobierno de Venezuela. La elección que lo llevó al poder fue cuestionada por su rival, el presentador deportivo Salvador Nasralla, quien aseguró que el proceso electoral no reflejó la voluntad popular. "El fraude se llevó a cabo especialmente en la capital", denunció Castro, exigiendo un recuento de votos.
La victoria de Asfura se produjo en medio de las presiones de Estados Unidos, que ha mostrado interés en fortalecer su influencia en la región. El nuevo mandatario tiene ahora la tarea de mantener el equilibrio entre las relaciones con Washington y los intereses locales, en un contexto donde El Salvador, liderado por Nayib Bukele, ya es un aliado clave de EE.UU. en Centroamérica.
En su primer discurso, Asfura destacó la necesidad de abordar la seguridad, la salud y la educación como prioridades. Además, anunció la impresión de 10 millones de libros para niños de primer grado y subrayó la importancia de fortalecer la infraestructura como base del desarrollo nacional. "No podemos optar por el desarrollo si no tenemos infraestructura", afirmó el empresario de la construcción.
El nuevo presidente también hizo un llamado a la unidad nacional, enfatizando que "no existen diferencias ni colores políticos" que dividan al país. "Los hondureños queremos paz y prosperidad, y en eso nos vamos a enfocar", aseguró. Asfura gobernará Honduras hasta 2030, enfrentando el reto de reconciliar a un país profundamente polarizado y mejorar las condiciones de vida de sus ciudadanos en un contexto regional cada vez más influenciado por las dinámicas geopolíticas.





